ENTRE LLANTOS, NEGACIÓN Y DESMAYOS DETENIDOS EN FRONTERA LANZARON AMENAZAS

Hay cuatro hombres que fijan su mirada en quien los ve de frente; una mujer que agachada no deja de jugar con sus dedos; un joven que tiene los ojos rojos como si no durmió; otro que no deja de llorar y un último que lo consuela diciéndole que esté tranquilo y lo toma del brazo con una gran mano en la que resaltan unas uñas largas.

Están sentados en sillas plásticas, visten trajes de color anaranjado y no están esposados, a excepción de dos, unidos por unas esposas. Fue la primera imagen de ocho de los doce detenidos en el Centro de Rehabilitación Social (CRS) de Cotopaxi, los cuales, según las autoridades, tendrían relación con el grupo delictivo de alias Guacho, responsable del secuestro (26 de marzo) y posterior asesinato del equipo de diario El Comercio, así como de la muerte de cuatro marinos en una explosión del 21 de marzo.

Abastecimiento de armas y precursores, colocación de explosivos, entre otras, serían las tareas en las que colaboraban con la red de Guacho.

Dustin Ortega, director del CRS Cotopaxi, señalaba que los primeros tres de este grupo, de once hombres y una mujer, llegaron a su centro el 20 de febrero pasado y los últimos cinco ingresaron el 17 de marzo. Nadia M. es la única mujer que está en este centro, entre los nueve ecuatorianos y tres colombianos detenidos por su relación con Guacho.

Diez policías y tres guardias penitenciarios vigilaban sus movimientos en todo momento. Al retirarlos de la sala, que daba la impresión que era usada como comedor, todos salieron como llegaron: los dos esposados por su lado, la mujer por otro y los cinco pasaron a una antesala del patio de un pabellón de mediana seguridad. Ahí los detenidos les reclamaban a sus custodios por presentarlos así a la prensa.

Que está mal que los expongan así, que ellos también tienen familia y que ahora los están haciendo ver como lo peor del país, decían. Alguno amenazó entre dientes con que se la van a pagar, otro señaló que todos eran inocentes, mientras que un último alzando las manos al cielo decía que arriba hay un Dios que todo lo ve.

El reclamo terminaba cuando el hombre que lloró en todo momento se desmayó y fue sacado hacia el patio en hombros por policías y agentes penitenciarios.

Ortega explica que en su CRS no se han adoptado acciones de seguridad distintas a las que existen para todos los internos y que, según él, son rigurosas. Lo que sí se ha hecho es aislarlos uno del otro, es decir, no mantenerlos juntos. Por seguridad no da a conocer en qué pabellones se encuentran.

Los cuatro restantes detenidos, de este grupo de doce que están en Latacunga, sorprenden a la prensa saliendo de otro pabellón del CRS Cotopaxi. Tienen entre 20 y 30 años, no alzan su cabeza y mantienen sus manos hacia atrás, aunque no están esposados. Todos estarían saliendo con normalidad a sus citas judiciales.

El director del CRS aclaró que los doce detenidos tienen los mismos derechos a visita y atención de salud (como ocurriría con uno de ellos que sufre de epilepsia) que los 4.900 internos del centro.

Diario El Universo

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